
Releyendo el libro “Brevísima historia del tiempo” de Stephen Hawking, entre los capítulos hay uno que me fascina (Cap. 6). Trata sobre lo relativo que puede ser el tiempo; la relatividad general de Einstein. Está basada en la sugerencia revolucionaria de que la gravedad no es una fuerza como las demás, sino una consecuencia de que el espacio- tiempo está curvado o deformado por la distribución de masa y energía que contiene (y no plano).
Explica dos ejemplos:
En 1962, utilizando un par de relojes muy precisos situados uno en la cumbre y otro en la base de una torre. El reloj de la base, que estaba más próximo a la tierra, resultó que avanzaba más lentamente, en concordancia exacta con la relatividad general. El efecto es minúsculo: un reloj situado en la superficie del sol sólo ganaría un minuto por año en comparación con uno situado en la superficie de la tierra. Aún así, la diferencia de ritmo de los relojes situados a diferentes alturas sobre la tierra reviste actualmente una importancia práctica considerable, debido al advenimiento de sistemas de navegación muy precisos basados en las señales de los satélites. Si se ignorasen las predicciones de la relatividad general, ¡ las posiciones que calcularíamos estarían equivocadas en varios kilómetros!

Nuestros relojes biológicos también se ve afectados por estos cambios del flujo del tiempo. Consideremos un par de gemelos, y supongamos que uno de ellos vive en la cumbre de la montaña y el otro al nivel del mar. El primer gemelo envejecerá más rápido que el segundo, de modo que, cuando se volvieran a encontrar, el primero sería más viejo que el segundo. En este caso, la diferencia de edades sería muy pequeña, pero sería mucho mayor si uno de los gemelos emprendiera un largo viaje en una nave espacial en la cual fuera acelerado casi hasta la velocidad de la luz. Al regresar, este gemelo sería mucho más joven que el que hubiera permanecido en la tierra. Esto se conoce como paradoja de los gemelos, pero sólo es una paradoja si se piensa en un tiempo absoluto.
En la teoría de la relatividad no existe un tiempo absoluto único, sino que cada persona tiene su propia medida individual del tiempo, que depende de dónde se haya y cómo se mueve.
En nuestras vidas diarias tenemos millones de pruebas de que “la persona tiene su propia medida del tiempo”. Las horas pasan lentamente cuando estamos viviendo algo que no nos gusta, es aburrido, triste… Da igual el lugar y el tiempo, ya sea en una sala de espera, o la espera de alguien que se fue a estudiar a otro país.
También ocurre al revés, cuando disfrutamos del presente, cuando somos felices, parece que el tiempo se nos escapa de las manos. El tiempo y el espacio es relativo para cada persona a pesar de estar en el mismo lugar; no es lo mismo estar bailando que estar en el “paro” XDD
P.D.: Al final me “adueñe” del libro…
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